jueves, 8 de octubre de 2015

Pablo Neruda - 20 poemas de amor y una canción desesperada, poema 8.

Abeja blanca zumbas --ebria de miel en mi alma 
y te tuerces en lentas espirales de humo. 
Soy el desesperado, la palabra sin ecos, 
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo. 
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última. 
En mi tierra desierta eres tú la última rosa. 
Ah silenciosa! 
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche. 
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa. 
Tienes ojos profundos donde la noche alea. 
Frescos brazos de flor y regazo de rosa. 
Se parecen tus senos a los caracoles blancos. 
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra. 
Ah silenciosa! 
He aquí la soledad de donde estás ausente. 
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas. 
El agua anda descalza por las calles mojadas. 
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas. 
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma. 
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa. 
Ah silenciosa !

Pablo Neruda - 20 poemas de amor y una canción desesperada, poema 7.

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes 
a tus ojos oceánicos. 
Allí se estira y arde en la más alta hoguera 
mi soledad que da vueltas los brazos como un 
náufrago. 
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes 
que olean como el mar a la orilla de un faro. 
Solo guardas tinieblas, hembra distante y mía, 
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto. 
Inclinado en las tardes echo mis tristes redes 
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos. 
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas 
que centellean como mi alma cuando te amo. 
Galopa la noche en su yegua sombría 
desparramando espigas azules sobre el campo.

martes, 6 de octubre de 2015

Pablo Neruda - 20 poemas de amor y una canción desesperada, poema 6.

Te recuerdo como eras en el último otoño. 
Eras la boina gris y el corazón en calma. 
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo 
Y las hojas caían en el agua de tu alma. 
Apegada a mis brazos como una enredadera. 
las hojas recogían tu voz lenta y en calma. 
Hoguera de estupor en que mi sed ardía. 
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma. 
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: 
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa 
hacia donde emigraban mis profundos anhelos 
y caían mis besos alegres como brasas. 
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. 
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! 
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. 
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Pablo Neruda - 20 poemas de amor y una canción desesperada, poema 5.

Para que tú me oigas 
mis palabras 
se adelgazan a veces 
como las huellas de las gaviotas en las playas. 
Collar, cascabel ebrio 
para tus manos suaves como las uvas. 
Y las miro lejanas mis palabras. 

Más que mías son tuyas. 

Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. 
Ellas trepan así por las paredes húmedas. 
Eres tú la culpable de este juego sangriento. 
Ellas están huyendo de mi guarida oscura. 
Todo lo llenas tú, todo lo llenas. 
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas, 
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza. 
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte 
para que tú las oigas como quiero que me oigas. 
El viento de la angustia aún las suele arrastrar. 
Huracanes de sueños aún a veces las tumban 
Escuchas otras voces en mi voz dolorida. 
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas. 
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme. 
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia. 
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras. 
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas. 
Voy haciendo de todas un collar infinito 
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda - 20 poemas de amor y una canción desesperada, poema 4.


Es la mañana llena de tempestad 

en el corazón del verano. 
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, 
el viento las sacude con sus viajeras manos. 
Innumerable corazón del viento 
latiendo sobre nuestro silencio enamorado. 
Zumbando entre los árboles, orquestal y divino, 
como una lengua llena de guerras y de cantos. 
Viento que lleva en rápido robo la hojarasca 
y desvía las flechas latientes de los pájaros. 
Viento que la derriba en ola sin espuma 
y sustancia sin peso, y fuegos inclinado. 
Se rompe y se sumerge su volumen de besos 
combatido en la puerta del viento del verano.

Pablo Neruda - 20 poemas de amor y una canción desesperada, poema 3.


Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose, 

lento juego de luces, campana solitaria, 
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca, 
caracola terrestre, en ti la tierra canta! 
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye 
como tú lo desees y hacia donde tú quieras. 
Márcame mi camino en tu arco de esperanza 
y soltaré en delirio mi bandada de flechas. 
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla 
y tu silencio acosa mis horas perseguidas, 
y eres tú con tus brazos de piedra transparente 
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida. 
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla 
en el atardecer resonante y muriendo! 
Así en horas profundas sobre los campos he visto 
doblarse las espigas en la boca del viento.

Pablo Neruda - 20 poemas de amor y una canción desesperada, poema 2

En su llama mortal la luz te envuelve. 

Absorta, pálida doliente, así situada 

contra las viejas hélices del crepúsculo 
que en torno a ti da vueltas. 
Muda, mi amiga, 
sola en lo solitario de esta hora de muertes 
y llena de las vidas del fuego, 
pura heredera del día destruido. 
Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro. 
De la noche las grandes raíces 
crecen de súbito desde tu alma, 
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas. 
de modo que un pueblo pálido y azul 
de ti recién nacido se alimenta. 
Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava 
círculo que en negro y dorado sucede: 
erguida, trata y logra una creación tan viva 
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.